ISAAC BENDICE A JACOB
Autor.- Gerbrand Van Den Eeckhout
Fecha de ejecución.- Van Den Eeckhout realiza esta obra en el año 1642
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 101 x 128 cm.
Libro de la Biblia.- Génesis.
Texto.- Génesis 27, 6 - 29
Lugar donde se encuentra.- Metropolitan Museum of Art.
Localidad.- Nueva York.
País.- Estados Unidos de Norteamérica.
TEXTO DE LA BIBLIA
Rebeca dijo a su hijo Jacob:
«Acabo de oír a tu padre, que, hablando con tu hermano Esaú, le decía: “Tráeme caza y prepárame un guiso sabroso para que lo coma y te bendiga en presencia del Señor, antes de morir”. Ahora pues, hijo mío, escúchame bien y haz lo que yo te mando. Ve al rebaño y tráeme dos buenos cabritos, para preparar con ellos un guiso sabroso, como a él le gusta. Se lo llevarás a tu padre para que coma, y así te bendecirá antes de morir».
Jacob replicó a Rebeca, su madre:
«Ten en cuenta que mi hermano Esaú es velludo y yo, en cambio, lampiño. Si por casualidad me palpa mi padre y quedo ante él como un mentiroso, atraería sobre mí la maldición, en vez de la bendición».
Pero su madre le dijo:
«Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío. Tú hazme caso, ve y tráemelos».
Fue, pues, a buscarlos y se los trajo a su madre. Su madre preparó un guiso sabroso, como le gustaba a su padre. Luego Rebeca tomó un traje de su hijo mayor Esaú, el mejor que tenía en casa, y vistió con él a Jacob, su hijo menor. Con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello. Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan. Él entró en la habitación de su padre y dijo:
«Padre».
Respondió Isaac:
«Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?».
Contestó Jacob a su padre:
«Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste. Incorpórate, siéntate y come de mi caza; después podrás bendecirme».
Isaac dijo a su hijo:
«¿Cómo la has podido encontrar tan pronto, hijo mío?».
Él respondió:
«El Señor tu Dios me la puso al alcance».
Isaac dijo a Jacob:
«Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no».
Se acercó Jacob a su padre Isaac, que lo palpó y le dijo:
«La voz es de Jacob, pero los brazos son de Esaú».
Y no lo reconoció porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Así que le bendijo. Pero insistió:
«¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?».
Respondió Jacob:
«Yo soy».
Isaac dijo:
«Sírveme, hijo mío, que coma yo de tu caza; después te bendeciré».
Se la sirvió y él comió. Le trajo vino y bebió. Entonces le dijo su padre Isaac:
«Acércate y bésame, hijo mío».
Se acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, le bendijo con estas palabras:
«El aroma de mi hijo
es como el aroma de un campo
que bendijo el Señor.
Que Dios te conceda el rocío del cielo,
la fertilidad de la tierra,
abundancia de trigo y de vino.
Que te sirvan los pueblos, |
y se postren ante ti las naciones.
Sé señor de tus hermanos,
que ellos se postren ante ti.
Maldito quien te maldiga,
bendito quien te bendiga».
Génesis 27, 6 - 29
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