viernes, 14 de noviembre de 2025

EL SACRIFICIO DE ISAAC


EL SACRIFICIO DE ISAAC

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Juan Valdes Leal.
Fecha de ejecución.- Valdes Leal trabaja en esta obra entre el año 1656 y el año 1659
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 187 x 247 cm.
Libro de la Biblia.- Libro del Génesis.
Texto de la biblia.- Génesis 22, 1 - 19
Lugar donde se encuentra.- Colección particular.

TEXTO DE LA BIBLIA

    Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo: 

    «¡Abrahán!». 

    Él respondió: 

    «Aquí estoy». » 

    Dios dijo: 

    «Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré». 

    Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el holocausto y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. Al tercer día levantó Abrahán los ojos y divisó el sitio desde lejos. Abrahán dijo a sus criados: 

    «Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros». 

    Abrahán tomó la leña para el holocausto, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: 

    «Padre». 

    Él respondió: 

    «Aquí estoy, hijo mío». 

    El muchacho dijo: 

    «Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». 

    Abrahán contestó: 

    «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío». 

    Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: 

    «¡Abrahán, Abrahán!». 

    Él contestó: 

    «Aquí estoy». 

    El ángel le ordenó: 

    «No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo». 

    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto». El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo: 

    «Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz». 

    Abrahán volvió al lado de sus criados y juntos se pusieron en camino hacia Berseba, y Abrahán se quedó a vivir en Berseba. 

Génesis 22, 1 - 19

jueves, 6 de noviembre de 2025

JUDIT Y HOLOFERNES


JUDIT Y HOLOFERNES

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Domenico Tintoretto.
Fecha de ejecución.- En la actualidad, se desconoce la fecha exacta en la que Tintoretto realiza esta obra, datándose como una obra creada en el siglo XVI.
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 198 x 325 cm.
Libro de la Biblia.- Libro de Judit.
Texto del Evangelio.- Judit 12,7 - 20. 14, 1 - 9
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DE LA BIBLIA

 Holofernes mandó a su guardia personal que no se lo impidieran. Judit permaneció en el campamento tres días. Cada noche se adentraba en el valle de Betulia y se bañaba en la fuente. Al regreso suplicaba al Señor, Dios de Israel, que orientara sus pasos para exaltación de los hijos de su pueblo. Una vez purificada, volvía a la tienda y permanecía allí hasta que le servían la cena. El cuarto día, Holofernes mandó preparar para sus servidores un banquete, al que no fue invitado ninguno de sus oficiales. 11Dijo al eunuco Bagoas, que era su camarero: 

    «Ve y convence a esa mujer hebrea que tienes a tu cargo, para que venga a comer y beber con nosotros. Sería una vergüenza que la dejáramos marchar sin gozar de sus favores. Si no consigo poseerla, se reirá de mí». 

    Bagoas salió de la presencia de Holofernes, entró en la tienda de Judit y le dijo: 

    «No rehúse esta hermosa joven el honor de ser invitada por mi señor para beber y alegrarse hoy con nosotros, lo mismo que hacen las mujeres asirias que viven en el palacio de Nabucodonosor». 

    Judit le respondió: 

    «¿Quién soy yo para decir que no a mi señor? Haré al punto lo que guste y ello será para mí motivo de orgullo mientras viva». 

    Se vistió y se puso todos sus adornos de mujer. Su criada fue por delante y extendió en el suelo, frente a Holofernes, las pieles que le había dado Bagoas para que, a diario, comiera reclinada sobre ellas. Cuando Judit entró y ocupó su lugar, Holofernes se turbó y, presa de la pasión, sintió un violento deseo de poseerla. De hecho, desde el día en que la vio por vez primera, estaba buscando la ocasión de seducirla. Holofernes la animó: 

    «Bebe y diviértete con nosotros». 

    Judit le contestó: 

    «Con mucho gusto, señor, porque mi vida se siente hoy enaltecida». 

    Entonces ella tomó lo que había preparado su criada, y comió y bebió en presencia de Holofernes. Él, fascinado por ella, bebió tanto vino como jamás había bebido en los días de su vida. Cuando se hizo tarde, los servidores de Holofernes se apresuraron a retirarse. Bagoas hizo salir a los rezagados y cerró la tienda por fuera. Todos se fueron a dormir, rendidos de tanto beber. En la tienda quedaron solo Judit y Holofernes, que estaba tendido en su lecho, totalmente borracho. Judit había mandado a su criada que permaneciera fuera del dormitorio y la esperase como los otros días. Había dicho que iría a hacer oración y así se lo había indicado a Bagoas. Cuando todos hubieron salido del dormitorio y no quedó absolutamente nadie, Judit, en pie ante el lecho de Holofernes, oró en silencio: 

    «Señor, Dios todopoderoso, mira con benevolencia lo que voy a hacer para gloria de Jerusalén. Ha llegado la hora de ayudar a tu heredad y cumplir mi propósito de aplastar a los enemigos que se han levantado contra nosotros». 

    Se dirigió hasta la columna del lecho próxima a la cabeza de Holofernes, descolgó su espada, se acercó al lecho y, sujetando la cabeza por el pelo, dijo: 

    «Dame fortaleza en este momento, Señor, Dios de Israel». 

    Entonces, con todas sus fuerzas, le asestó dos golpes en el cuello y le cortó la cabeza. Hizo rodar el cuerpo fuera del lecho y arrancó de las columnas el dosel. Salió rápidamente y entregó la cabeza de Holofernes a su criada

Judit 12,7 - 20. 14, 1 - 9

MUERTE DE MOISÉS

MUERTE DE MOISÉS Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Alexandre Cabanel. Fecha de ejecución.- Alexandre Cabanel realiza esta obra en e...