lunes, 5 de febrero de 2024

ISAAC BENDICE A JACOB


ISAAC BENDICE A JACOB

Autor.- Gerbrand Van Den Eeckhout
Fecha de ejecución.- Van Den Eeckhout realiza esta obra en el año 1642
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 101 x 128 cm.
Libro de la Biblia.- Génesis.
Texto.- Génesis 27, 6 - 29
Lugar donde se encuentra.- Metropolitan Museum of Art.
Localidad.- Nueva York.
País.- Estados Unidos de Norteamérica.

TEXTO DE LA BIBLIA

    Rebeca dijo a su hijo Jacob: 

    «Acabo de oír a tu padre, que, hablando con tu hermano Esaú, le decía: “Tráeme caza y prepárame un guiso sabroso para que lo coma y te bendiga en presencia del Señor, antes de morir”. Ahora pues, hijo mío, escúchame bien y haz lo que yo te mando. Ve al rebaño y tráeme dos buenos cabritos, para preparar con ellos un guiso sabroso, como a él le gusta. Se lo llevarás a tu padre para que coma, y así te bendecirá antes de morir». 

    Jacob replicó a Rebeca, su madre: 

    «Ten en cuenta que mi hermano Esaú es velludo y yo, en cambio, lampiño. Si por casualidad me palpa mi padre y quedo ante él como un mentiroso, atraería sobre mí la maldición, en vez de la bendición». 

    Pero su madre le dijo: 

    «Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío. Tú hazme caso, ve y tráemelos». 

    Fue, pues, a buscarlos y se los trajo a su madre. Su madre preparó un guiso sabroso, como le gustaba a su padre. Luego Rebeca tomó un traje de su hijo mayor Esaú, el mejor que tenía en casa, y vistió con él a Jacob, su hijo menor. Con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello. Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan. Él entró en la habitación de su padre y dijo: 

    «Padre». 

    Respondió Isaac: 

    «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?». 

    Contestó Jacob a su padre: 

    «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste. Incorpórate, siéntate y come de mi caza; después podrás bendecirme». 

    Isaac dijo a su hijo: 

    «¿Cómo la has podido encontrar tan pronto, hijo mío?». 

    Él respondió: 

    «El Señor tu Dios me la puso al alcance». 

    Isaac dijo a Jacob: 

    «Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no». 

    Se acercó Jacob a su padre Isaac, que lo palpó y le dijo: 

    «La voz es de Jacob, pero los brazos son de Esaú». 

    Y no lo reconoció porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Así que le bendijo. Pero insistió: 

    «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?». 

    Respondió Jacob: 

    «Yo soy». 

    Isaac dijo: 

    «Sírveme, hijo mío, que coma yo de tu caza; después te bendeciré». 

    Se la sirvió y él comió. Le trajo vino y bebió. Entonces le dijo su padre Isaac: 

    «Acércate y bésame, hijo mío». 

    Se acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, le bendijo con estas palabras:

«El aroma de mi hijo 
 es como el aroma de un campo 
que bendijo el Señor. 
Que Dios te conceda el rocío del cielo, 
 la fertilidad de la tierra, 
abundancia de trigo y de vino. 
Que te sirvan los pueblos, |
y se postren ante ti las naciones. 
Sé señor de tus hermanos, 
que ellos se postren ante ti. 
Maldito quien te maldiga, 
bendito quien te bendiga». 

Génesis 27, 6 - 29

 

domingo, 4 de febrero de 2024

EL SACRIFICIO DE ISAAC


EL SACRIFICIO DE ISAAC

Autor.- Michelangelo Merisi da Caravaggio
Fecha de ejecución.- Caravaggio realiza esta obra en el año 1603
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 104 x 135 cm.
Libro de la Biblia.- Libro del Génesis.
Texto.- Génesis 22, 1 - 14
Lugar donde se encuentra.- Galería Uffizi.
Localidad.- Florencia.
País.- Italia.

TEXTO DE LA BIBLIA

    Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo: 

    «¡Abrahán!». 

    Él respondió: 

    «Aquí estoy». » 

    Dios dijo: 

    «Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré». 

    Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el holocausto y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. Al tercer día levantó Abrahán los ojos y divisó el sitio desde lejos. Abrahán dijo a sus criados: 

    «Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros». 

    Abrahán tomó la leña para el holocausto, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: 

    «Padre». 

    Él respondió: 

    «Aquí estoy, hijo mío». 

    El muchacho dijo:

     «Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». 

    Abrahán contestó: 

    «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío». 

    Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: 

    «¡Abrahán, Abrahán!». 

    Él contestó: 

    «Aquí estoy». 

    El ángel le ordenó: 

    «No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo». 

    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto». 

MUERTE DE MOISÉS

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