lunes, 24 de febrero de 2025

MOISÉS


MOISÉS

Autor.- Miguel Ángel Buonarroti, que pasará a la historia del Arte como Miguel Ángel.
Fecha de ejecución.- Miguel Ángel trabaja en esta obra entre el año 1514 y el año 1537
Técnica.- Imagen tallada en mármol blanco.
Medida.- 300 cm. de altura.
Libro de la Biblia.- Éxodo.
Texto de la Biblia.- Éxodo 34:1-35
Lugar donde se encuentra.- Iglesia de San Pietro in Vincoli.
Localidad.- Roma.
País.- Italia.

TEXTO DE LA BIBLIA

    El Señor dijo a Moisés: 

    «Labra dos tablas de piedra como las primeras y yo escribiré en ellas las palabras que había en las primeras tablas que tú rompiste. Prepárate para mañana, sube al amanecer a la montaña del Sinaí y espérame allí en la cima de la montaña. Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en toda la montaña; ni siquiera las ovejas o las vacas pastarán en la ladera de la montaña». 

    Moisés labró dos tablas de piedra como las primeras, madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él proclamando: 

    «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad, que mantiene la clemencia hasta la milésima generación, que perdona la culpa, el delito y el pecado, pero no los deja impunes y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación». 

    Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo: 

    «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya». 

    El Señor dijo a Moisés: 

    «Yo voy a concertar una alianza: en presencia de tu pueblo haré maravillas como no se han hecho en ningún país ni nación, para que el pueblo con el que vives vea las obras terribles que voy a hacer por medio de ti. Cumple lo que yo te mando hoy; expulsaré delante de ti a amorreos, cananeos, hititas, perizitas, heveos y jebuseos. Guárdate de hacer alianza con los habitantes de la tierra donde vas a entrar; porque serían un lazo para ti. Derribarás sus altares, quebrarás sus estelas, talarás sus árboles sagrados. No te postres ante otro dios, porque el Señor se llama “Celoso”, y es un Dios celoso. No hagas alianza con los habitantes de la tierra, no sea que, cuando se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten a comer con ellos. Ni tomes a sus hijas para tus hijos, pues se prostituirán sus hijas con sus dioses y prostituirán a tus hijos con sus dioses. No te hagas estatuas de dioses. Guarda la fiesta de los Ácimos: durante siete días comerás panes ácimos, según te mandé, en el tiempo señalado del mes de abib, porque en el mes de abib saliste de Egipto. Todo primer nacido macho que abra el vientre es mío, sea ternero o cordero. El primer nacido del asno lo rescatarás con un cordero y, si no lo rescatas, lo desnucarás. Rescatarás también al primogénito de tus hijos. Nadie se presentará ante mí con las manos vacías. Seis días trabajarás, y al séptimo descansarás; incluso en la siembra o en la siega, descansarás. Celebra la fiesta de las Semanas, al comenzar la siega del trigo, y la fiesta de la Cosecha, al terminar el año. Tres veces al año se presentarán todos los varones en presencia del Señor, el Señor Dios de Israel; pues desposeeré a las naciones delante de ti y ensancharé tus fronteras, y nadie codiciará tus campos cuando subas a visitar al Señor tu Dios tres veces al año. No ofrezcas pan fermentado con la sangre de mi sacrificio. De la víctima de la Pascua no quedará nada para el día siguiente. Trae a la Casa del Señor tu Dios las primicias de tus tierras. No cuezas el cabrito en la leche de la madre». 

    El Señor dijo a Moisés: 

    «Escribe estas palabras: de acuerdo con estas palabras concierto alianza contigo y con Israel».
 
    Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua; y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las Diez Palabras. Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí con las dos tablas del Testimonio en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, por haber hablado con el Señor. Aarón y todos los hijos de Israel vieron a Moisés con la piel de la cara radiante y no se atrevieron a acercarse a él. Pero Moisés los llamó. Aarón y los jefes de la comunidad se acercaron a él, y Moisés habló con ellos. Después se acercaron todos los hijos de Israel, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí. Cuando terminó de hablar con ellos, se cubrió la cara con un velo. Siempre que Moisés entraba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Al salir, comunicaba a los hijos de Israel lo que se le había mandado. Ellos veían la piel de la cara de Moisés radiante, y Moisés se cubría de nuevo la cara con el velo, hasta que volvía a hablar con Dios.

Éxodo 34:1-35

miércoles, 12 de febrero de 2025

JOSÉ EXPLICA LOS SUEÑOS DEL FARAÓN


JOSÉ EXPLICA LOS SUEÑOS AL FARAÓN

Autor.- Esta obra fue realizada por el pintor Antonio del Castillo Saavedra.
Fecha de ejecución.- Castillo Saavedra trabaja en esta obra entre el año 1655 y el año 1660
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 109 x 145 cm.
Libro de la Biblia.- El Génesis.
Texto de la Biblia.- Génesis 41, 14 - 42
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DE LA BIBLIA

    El faraón mandó llamar a José. Lo sacaron rápidamente del calabozo; se cortó el pelo, se cambió de ropas y se presentó al faraón. El faraón dijo a José: 

    «Tuve un sueño y nadie pudo interpretarlo; pero he oído decir de ti que apenas oyes un sueño lo interpretas». 

    José replicó al faraón: 

    «No yo, sino Dios dará al faraón respuesta propicia». 

    El faraón dijo a José: 

    «Soñé que estaba de pie junto al Nilo, y que salían de él siete vacas gordas y hermosas que se pusieron a pacer en el juncal. Detrás de ellas salieron otras siete vacas flacas, muy feas y macilentas; no las he visto tan malas en toda la tierra de Egipto. Las vacas flacas y feas se comieron a las siete vacas primeras, las gordas; pero, cuando se las habían tragado, no se notaba que las tuvieran dentro de ellas, pues su aspecto seguía siendo tan malo como al principio. Entonces desperté. En otro sueño, vi brotar de un tallo siete espigas granadas y hermosas. Detrás de ellas brotaron otras siete espigas raquíticas y agostadas por el viento solano. Las siete espigas raquíticas se tragaron a las siete espigas hermosas. Se lo conté a los magos, pero ninguno pudo interpretármelo». 

    José dijo al faraón: 

    «El sueño del faraón es uno solo. Dios anuncia al faraón lo que va a hacer. Las siete vacas hermosas son siete años, y las siete espigas hermosas son siete años: es el mismo sueño. Las siete vacas flacas y feas que salían tras ellas son siete años, y las siete espigas raquíticas y agostadas por el viento solano son siete años de hambre. Es justamente lo que he dicho al faraón: Dios ha mostrado al faraón lo que va a hacer. Van a venir siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Pero después vendrán siete años de hambre, que harán olvidar toda la abundancia en la tierra de Egipto, pues el hambre consumirá el país. No se sabrá lo que es la abundancia en el país, a causa del hambre que seguirá, pues esta será terrible. El que se haya repetido el sueño del faraón dos veces significa que Dios confirma su palabra y que se apresura a cumplirla. Por consiguiente, que el faraón busque un hombre perspicaz y sabio, y lo ponga al frente de la tierra de Egipto. Intervenga el faraón y nombre inspectores sobre el país, que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia; que reúnan toda clase de alimentos durante los años buenos que van a venir, almacenen trigo, bajo la autoridad del faraón, en las ciudades, y lo guarden. Servirán de provisiones al país para los siete años de hambre que vendrán después en la tierra de Egipto, y así no perecerá de hambre el país».

    Al faraón y a todos sus servidores les pareció bien la propuesta; y les dijo el faraón: 

    «¿Acaso podemos encontrar un hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios?». 

    Y el faraón dijo a José: 

    «Puesto que Dios te ha hecho conocer todo esto, no hay nadie tan perspicaz y sabio como tú. Tú estarás al frente de mi casa y todo mi pueblo acatará tus órdenes; solamente en el trono seré superior a ti». 

    Y añadió el faraón a José: 

    «Mira, te pongo al frente de toda la tierra de Egipto». 

    Luego el faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano de José; le hizo vestir ropas de lino y le puso un collar de oro al cuello. 

Génesis 41, 14 - 42

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